sábado, 10 de noviembre de 2012

Motivemos la vocación por el estudio de la química

 

La química es una profesión versátil, pero son pocos los estudiantes universitarios de esta especialidad

 
Con motivo de celebrarse el 17 de octubre el Día del Químico Peruano, revisamos la versatilidad que tiene nuestra profesión en el campo académico y productivo, pero sobre todo hacemos un llamado de atención para promover las vocaciones en química a nivel del pregrado universitario.
En nuestro país, los químicos colegiados no pasan de mil. Sin embargo,
crece la demanda por los servicios de estos profesionales.


Aunque la mayoría de personas lo desconozcan, el químico es el profesional cuyo campo de acción es uno de los más amplios y versátiles que existen, pues puede desempeñarse en áreas que van desde la investigación científica hasta la actividad industrial. El químico es capaz de analizar, interpretar e investigar el comportamiento de la materia y a su vez puede analizar, controlar y dirigir las etapas del proceso de producción industrial, por ejemplo, con la creación, de nuevos materiales o la mejora de compuestos ya existentes.

Es un científico y profesional polifuncional que realiza investigación científica básica o aplicada y participa en grupos multidisciplinarios de investigación para el desarrollo de proyectos; brinda servicios de asesorías, consultorías y análisis químicos a sectores del gobierno, la industria y la comunidad. Y si también siente vocación por la docencia imparte sus conocimientos y experiencias en centros de instrucción. Por último, puede ejercer de manera independiente y hacer empresa.

Todo esto es archiconocido por los químicos, sin embargo muchos desconocen que dicha versatilidad profesional no ha sido lo suficientemente canalizada como para generar en los estudiantes de educación básica y pregrado universitario un interés por estudiar la ciencia base, es decir la química. Esto ya lo confirma el Informe Preliminar que emitiera en 2011 la Academia Nacional de Ciencias cuando afirma que "es preocupante el escaso número de postulantes y alumnos, hay que promover las vocaciones en química" y recomienda realizar un estudio de oferta y demanda.

Sin embargo, la formación del futuro químico profesional empieza en la educación básica, etapa en la que comienza a gestarse en el estudiante eso que se llama "vocación". En este contexto, el Colegio de Químicos del Perú debe impulsar más el interés por las ciencias y apoyar de manera decidida acciones como las que realiza la Pontificia Universidad Católica del Perú con la Olimpiada Peruana de Química, cuya XII edición se desarolla este año. Pero no solo se trata de vocación, sino de dedicación, esfuerzo, sacrificio y responsabilidad con ética, por lo que vale la pena describir el "perfil" de un estudiante inclinado por la química: debe tener bien claro que para lograr su objetivo de ser un químico necesita fortalecer su interés por la ciencia; desarrollar su capacidad de análisis y síntesis para entender y aprovechar bien a la naturaleza; desarrollar habilidades y destrezas para organizar y sistematizar el desarrollo de sus actividades profesionales y de investigación; responsabilidad para el trabajo individual y colectivo.

¿Qué otorga la universidad al joven científico? Un egresado de química debería tener (aparte de la certificaciones universitarias) las siguientes competencias: estar apto para involucrarse en investigaciones científicas de calidad, tener una buena base de conocimientos para continuar con su desarrollo académico, a través de una maestría, doctorado o alguna especialización en áreas de frontera como la Química Supramolecular, nanotecnología, biotecnología, ciencias ambientales, Química médica o bioinorgánica. Y como dijimos más arriba versatibilidad para trabajar con ética en las áreas científica, industrial y docente.

El CQP tiene especial compromiso por sembrar el interés de estos estudiantes, pues son el futuro de nuestra profesión y la oportunidad de desarrollo de nuestro país.

Fuente: boletín Enlace químico N° 4, octubre de 2012.

Escuela Doctoral Franco-Peruana

Un gran iniciativa que se tiene que emular*

 
Dr. Jorge Angulo Cornejo
Decano Nacional del
Colegio de Químicos del Perú
 
Con el otorgamiento de Becas Doctorales a tres jóvenes investigadores peruanos pronto entrará en funcionamiento la Escuela Doctoral Franco-Peruana en Ciencias de la Vida, nueva entidad académica creada en abril de este año por iniciativa de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Concytec), la Embajada de Francia, el Ministerio Francés de Asuntos Extranjeros y Europeos, el Ministerio Francés de Enseñanza Superior y de Investigación y el Instituto de Investigación para el Desarrollo de Francia en el Perú.
El programa comprende tres años de estudios de doctorado y una subvención a los becarios de hasta 10 mil euros por año; y aspira además a formar una nueva generación de investigadores de alto nivel, con el fin de aportar al crecimiento económico, social y académico de nuestro país.
Considero, modestamente, que necesitamos más de este tipo de iniciativas para sumarlas a las ya existentes en otros centros superiores de prestigio, con el fin de dar mayor impulso a la investigación científica en nuestro medio, en donde el desarrollo científico (y tecnólogico) es un tema marginal de la agenda politica, a pesar de las promesas y buenas intenciones de los sectores dirigentes, y de la lucha solitaria de entidades como el Concytec.
Creo, asimismo, que dada la seriedad institucional de sus entes fundadores, esta nueva Escuela podría convertirse en el referente peruano de la investigación científica; y que sus huellas iniciales deben encontrar seguidores en el mundo académico con el fin de imitarlo, y por qué no emularlo. Solo de esta manera nuestro país saldrá ganando.
Felicito a los forjadores de este nuevo organismo universitario y exhorto a mis colegas a presentar proyectos (en química verde u otras áreas) en esta flamante tribuna para la ciencia que hoy nace en el Perú.

* Tomado de editorial del boletín Enlace químico N° 4

jueves, 8 de noviembre de 2012

La química y los químicos

Artículos de nuestros colaboradores 


Quim. Manuel A. VIZCARRA ANDREU 

La Revista del Colegio Químico del Perú publicó (julio, 2009), un artículo estimulante en el cual se establecían diferencias entre quienes ejercitamos la Química como profesión y los vínculos de esta ciencia con profesiones muy cercanas.  Ocurre en el país que tal supraespecialidad (por sus productos, beneficios y ubicuidad), se desarrolla y aplica en una muy estrecha, aunque exitosa senda, entre la Ingeniería química y la Farmacia.
            Ciertamente es difícil diferenciar la configuración de los perfiles y objetivos profesionales en las etapas de formación universitaria.  Allí se comparten las bases científicas a grado que resulta válido afirmar que en sus inicios las tres especialidades, en esencia, imparten ser químicos y de ahí sus afinidades.
            Es en progreso que se van imponiendo las diferencias formales.  El químico profundiza para que su modus operandi tradicional fije lugar preferencial en laboratorios donde ha de optar por tareas de análisis y/o síntesis, habituales o de investigación.  De los métodos básicos (“secos y húmedos”), avanza al dominio instrumental cada vez más sofisticado, al aprendizaje a “lenguajes” (hoy diverso), derivándose en pluriespecialidades que incluyen labores académicas, y extremos como solventar patentes o casos forenses.  Las magnitudes de su dominio en el manejo de sustancias prosperan por el orden de los sub-múltiplos.  Son comunes expresar las labores del químico en mol-gramos, gramos peso, volumen, microgramos, partes por millón, por billón o porcentajes, en la variedad de resultados, al detectar las entrañas mismas de la materia.
            La Ingeniería Química a su turno, profundiza (o debe hacerlo) en cálculos, desarrollos, materiales de construcción, manejo de equipos, áreas, factores energéticos, materias primas, todo sintetizado en la expresión “operaciones y procesos” manifestados en decenas, centenas, kilogramos, toneladas, rendimientos y producción a escala comercial.
            La Farmacia en su desarrollo se aproxima a la Biología para compartir el conocimiento de las complejidades bioquímicas de la materia viva.  Los aplica en la búsqueda de sustancias y la experimentación previa a la fabricación de los populares remedios o medicinas, técnicamente conocidos como fármacos.  En la praxis cotidiana coopera u opera en la administración comercial de establecimientos especialidades (farmacias, boticas o las apotecas de otros países).  La proximidad a la química de laboratorio en la ya antigua preparación de “fórmulas magistrales”, parece cada vez más alejada.
A la ingeniería Química se le reconoce ser vástago de la Revolución Industrial (Valle de Shoropshire, Severn Gorge, UK, Cuarto del siglo XVIII), donde y cuando se dio el paso decisivo de usar un tipo de energía nuevo, el vapor de agua, aplicado Por T. Newcomen a máquinas inéditas que inauguraron la Era Eotécnica.  Era que significó la mayor contribución al establecimiento de una industria al servicio social.
            La Farmacia, sus principios y fines, se han venido instituyendo en el tiempo unido a diversos agobios de peso sobre la humanidad (enfermedades, patologías, algias), a sucesos tanáticos masivos (plagas, pestes, pandemias), a descubrimientos científicos como los microscopios de la Leeuwenhoeck, a través de los cuales se revelaba el mundo invisible de seres minúsculos, pero de feroz actividad, para bien y para mal.  Luego se ha consolidado con investigaciones como los del famoso químico-microbiólogo Louis Pasteur.
            La Química surge del arcano, es de hecho una herencia, una extensión de la Alquimia.  Esta “ciencia oculta”, a su vez es reconocida como “…uno de los más importantes testimonios de una ciencia, una técnica y una filosofía, pertenecientes a una gran civilización desaparecida…”.  (L. Panwles y J. Bergier, “Le Matin Des Magiciens”, 1971).  Ajá!, esa revelación ilustra que existió una ciencia conformada, concatenada, no sólo con la técnica sino con la filosofía.  Si existió así, no es desandado pensar que en parte (¿o en mucho?), las bases, los principios heredados acaso subsisten.
            Las metas conocidas de la misteriosa alquimia fueron descomunales para el pensamiento actual.  Perseguían “la piedra filosofal, los secretos de las transmutaciones, la integración de la materia y el espíritu…”.  En esa concepción lo esencial de las extraordinarias realizaciones alquímicas, la trasmutación de sustancias (reacciones químicas), incluían (o podían incluir) la del propio experimentador.  La práctica de generar materias nuevas, al combinar otras, advierte- la leyenda o la historia- operaba en el alquimista un conocimiento real de las leyes de la materia, de la energía y de sus expresiones técnicas, soportes a la vez, de un cambio, de un ascetismo interior personal.
            En alguna magnitud aquello ocurre también en los laboratorios actuales.  La experiencia química de ver aparecer (o desaparecer) un color grosella con una sola gota del indicador respectivo, en los sistemas ácido-base, o un brillante azul en los redox que incluyen al almidón y al iodo, son efectos de impactante magnificencia, al meritar la debida atención.
            Algunos químicos, autodeclarados “alquimistas contemporáneos “aún practican (o han practicado) el espíritu de investigación aislado y entregan (o entregaron), beneficios académicos y/o prácticos de gran valía.  Algunas pocas pruebas ilustrativas.  La existencia de los gases, la radioactividad, la mecánica ondulatoria, la esencia de la luz… En lo práctico, el dominio de la “estereotrónica” o estudio de la “transformación de la energía de los sólidos”, aplicado en técnicas como la “fusión de zona” que permite purificaciones de alto grado, así las del germanio-Ge y la Silice-Si, para la fabricación de transistores.
            Por tales antecedentes, oscilantes (o entremezclados) entre lo espiritual y la ciencia (“la ciencia sui conciencia, no es más que miseria del alma”, según Rabelais), la Química actual tiene una “vigencia oculta”, que de tanto en tanto irrumpe impactante en medios públicos.
            En el país el vocativo químico, sufre extraña metamorfosis a través de los meses-año calendario.  Al principio se une a las razzias cocaleras.  Allá se captura al “químico” culpable de valiosas transformaciones, pero ilícitas.  Curiosamente antaño, tal personaje, era señalado como “el cocinero”, mostrando que la mentada cocina peruana vindicó incluso a sus cultores en desmedro de la ignorada profesión.  Al respecto hubo un episodio ilustrativo teniendo como escenario el Congreso Nacional y como personajes dos beneméritos congresistas.  La una (es dama) es acusada de vinculación con un “narco” capturado infraganti.  Ella afirmó no conocer ese aspecto de su amado, quien sólo era el penta-engendrador de sus hijos.  El otro congresista (dizque presidenciable), aseguraba que según su entender (o saber), el cuestionado personaje era un “llenador de los pozos de maceración” por tanto era “el químico” (utilizó el término) delincuente.
            En meses siguientes surge alguna ocasión cuando el maltratado término “químico” reaparece esta vez, por extraña metonimia, expresando, sentimientos (romances, amores o amoríos) en el mediocre mundo de la farándula.  Se publicita la vigencia de una “gran química”, entre fulanos y zutanos (no necesariamente entre seres mixtos).  Aunque lo teatrero puede no ser de mayor importancia ocurre que el uso de nuestra malhadada “química” adjetivada, continúa una vez más, ahora, inmiscuyéndose y escalando hacia el sentir mutuo de “gente ilustre”.  Se han dado casos de mandatarios que también han descubierto tener “muy buena química” declarada en una de las tantas “reuniones en la cumbre”.  Pero lo sorprendente y curioso es que tales protagonistas previamente habían intercambiado no sólo discrepancias, sino acusaciones, incluso zafias “descripciones” o insultos.
            Hacia la primavera meridional (setiembre-octubre) el vocablo “químico” se manifiesta en su real valía y sentido.  Es la época cuando se van publicando sobre los descubrimientos y autores que ameritan los “Premios Nobel” máximo reconocimiento académico universal, instituido un siglo ha, precisamente por un “Químico-industrial, el sueco Alfredo Nobel, multi-inventor, aunque, más recordado por la dinamita.
            Es así como algún sector del público peruano se entera que la Química es una profesión y no un término banal acomodativo.  Una profesión que a la par con la física y la medicina mantienen la vanguardia de la civilización.  La lista anual de químicos doctos, laureados con los Nobel, involucra nombres de recuerdo y gratitud continua por sus descubrimientos e inventos.  Los esposos Pierre y Marie Curie (1912), su hija Irene y su esposo Federic Joliot (1935);  Linus Pauling, el único quien recibió, hasta hoy, dos veces ese premio, el de Química (1954) y el de La Paz (1962), los citamos por sus singularidades.  Y en la cercanía no faltan químicos peruanos de valía universal a nombrar: Mariano Rivera y Ustaris, mineralogista y precursor de las escasas publicaciones científicas nacionales.  Pedro Paulet Mostajo y sus motores a reacción, halagados por la NASA. ¿Sabemos qué por sus trabajo en química cuántica y otros, Oswaldo Baca Mendoza, fue candidato al Nobel de Química?.
         El pensamiento tendiente a lo racional y popular, entre nosotros, muestran frente a la historia de las ciencias químicas, de su desarrollo y vigencia, algo como una “conspiración de ignorancia y minimización”.  Es “pura química” se afirma para denostar algún producto.  De otra parte en lo formal los químicos peruanos aparecen entre las agrupaciones (colegios) profesionales, ensombrecidos por su menor contingente, en parte, debido a la desidia de sus propios miembros, por tanto en ellos reside la tarea de su mayor cohesión, difusión y progreso.
         Cuando escalemos en nuestros grados de industrialización, algún día las especialidades de base común en la química se encontrarán más cooperativas en su reconocimiento y fortalecimiento mutuo, superando las maquinadas preeminencias y competencias presentes.  Y eso debe ocurrir al convencimiento de que el desarrollo de un producto nuevo se inicia en “frascos y vasos” luego sigue en pruebas de una planta experimental, antes de su producción comercial.  Todas esas etapas involucran al unísono las diferentes profesiones que se enriquecen y se necesitan interdependientemente. Así ocurre en las sociedades desarrolladas y en las emergentes.  Traemos a recuerdo Costa Rica, un país pequeño en territorio, pero adelantado… ecologista, pleno de científicos, incluido astronautas, sin ejército, donde todo pasajero viaja sentado en sus limpios buses urbanos… y en relación a nuestro tema, el colegio profesional respectivo, integra tanto a químicos como a ingenieros químicos, en uno sólo.
         La Química, en el país, necesita mayor comprensión en su esencia y magnitud y los químicos imponerse esa tarea fortaleciéndose entre pares.

                                                                                        
                                                                                                         

viernes, 26 de octubre de 2012

Capturan CO2 para transformarlo en materia prima útil para la industria

Un catalizador convierte el dióxido de carbono en compuestos para producir polímeros de siliconas

 
Investigadores del Instituto Universitario de Catálisis Homogénea de la Universidad de Zaragoza han conseguido por primera vez atrapar y transformar el dióxido de carbono (CO2) en materia prima útil para la industria con el menor gasto energético posible, sin utilizar disolventes y sin originar residuos.
 
Capturan CO2 para transformarlo en materia prima útil para la industria
Equipo experimental para el estudio de la reacción. Imagen: Unizar.
Un equipo de investigación de la Universidad de Zaragoza, dirigido por el profesor Luis Oro, director del Instituto Universitario de Catálisis Homogénea (IUCH) y catedrático de Química Inorgánica, y por Francisco Fernández-Álvarez, profesor e investigador del mismo Instituto, ha desarrollado un catalizador que permite convertir dióxido de carbono en derivados del ácido fórmico, que pueden ser utilizados en la producción de polímeros de siliconas y otras materias primas de interés industrial.
Esta innovación puede abrir un nuevo horizonte para la utilización industrial del CO2, ya que permitiría transformar el dióxido de carbono en una materia prima, el ácido fórmico, aprovechable por el sector industrial. El ácido fórmico tiene múltiples aplicaciones que van desde la industria química, la agricultura, la tecnología de alimentos hasta la fabricación de productos de cuero, entre otras.
El ácido fórmico tiene múltiples aplicaciones que van desde la industria química, la agricultura, la tecnología de alimentos hasta la fabricación de productos de cuero
El CO2 es un producto barato y abundante, que está presente en el entorno natural, y que puede usarse para obtener otras materias de interés industrial. Uno de los procesos que más se ha estudiado es la preparación de ácido fórmico por reacción de CO2 con hidrógeno. Sin embargo, dicho proceso nunca se ha aplicado a nivel industrial por problemas técnicos de difícil solución.
Los resultados recientemente publicados por este equipo de investigación en la revista Angewandte Chemie representan un gran avance en ese sentido. En dicho trabajo se describe el desarrollo de un catalizador que permite transformar el dióxido de carbono en sililformiatos, unos derivados del ácido fórmico que contienen silicio, y que pueden usarse para obtener polímeros de siliconas y como materia prima en síntesis orgánica. También podrían ser utilizados para obtener, a partir de ellos, ácido fórmico.
 
Un sistema que no produce residuos
La ventaja y principal característica de este proceso, diseñado por los investigadores, radica en que se realiza a temperatura ambiente y presión atmosférica poco elevadas o, “como máximo, de tres atmosferas”, puntualiza Luis Oro. El proceso es muy selectivo, no requiere disolventes y no origina residuos, además el nuevo catalizador está basado en un complejo de iridio estable al aire.
La trascendencia de esta investigación es que es la primera vez que se ha logrado convertir CO2 en algo útil en condiciones menos agresivas. Hasta ahora todas las investigaciones para conseguirlo han precisado de temperaturas y presiones muy altas, lo que obligaba a un excesivo gasto energético, por lo que no han podido aplicarse a la industria.
Por el momento, los investigadores del IUCH se encuentran trabajando en laboratorio a escala de gramos, aunque confían en que el proceso será escalable a nivel industrial. Para Oro, esta investigación supone un paso prometedor para conseguir fijar y transformación a escala industrial CO2. En su opinión, “no es la solución para el cambio climático, ya que estamos hablando de escalas muy diferentes: la cantidad de CO2 que podemos transformar es mucho menor que la que se libera con la quema de combustibles, pero sin duda podría ser una pequeña contribución”.
 
Referencia bibliográfica:
Ralte Lalrempuia, Manuel Iglesias, Víctor Polo, Pablo J. Sanz Miguel, Francisco J. Fernández-Álvarez, Jesús J. Pérez-Torrente, Luis A. Oro. Effective Fixation of CO2 by Iridium-Catalyzed Hydrosilylation. Angewandte Chemie. DOI: 10.1002/anie.20120616.
La investigación ha contado con financiación del Ministerio de Economía y Competitividad, de fondos FEDER de la Unión Europea, y del Gobierno de Aragón.
 
Tomado de SINC
Servicio de Información y Noticias Científicas
 

lunes, 15 de octubre de 2012

¿Por qué son importantes los estudios de impacto ambiental?

Experto dictará conferencias magistrales sobre el tema en el CQP

 
Hoy en día no se puede hablar de la ejecución de proyectos de desarrollo industrial, como en la construcción y sobre todo en la minería, sin dejar de mencionar los Estudios de impacto ambiental (EIA), pues cada vez la colectividad viene tomando mayor conciencia de lo importante que es preservar el medio ambiente.
 
 
En términos llanos un Estudio de impacto ambiental (EIA) es un trabajo técnico, objetivo e interdisciplinario, que se lleva a cabo a fin de anticipar los impactos que pueden tener en el ambiente la ejecución de un proyecto o actividad industrial o empresarial. Es, entonces, un documento fundamental a la hora de tomar decisiones sobre la viabilidad ambiental de un proyecto y la base del proceso de Evaluación del Impacto Ambiental, a través del cual la empresa ejecutora podrá saber si aprueba, rechaza o modifica el proyecto.
Desde sus orígenes –a fines de los años 60 del siglo XX en Estados Unidos– hasta nuestros días el concepto de EIA se ha perfilado y ya es una materia reglamentada en muchas legislaciones. Este avance se debe en su mayor parte a la presión de organismos no gubernamentales y de la propia comunidad organizada. Tal es así, que a diferencia del decenio anterior, hoy los EIA tienen que presentarse a estas poblaciones a través de la realización de talleres de información.
Sin embargo, según algunos entendidos en la materia, aen nuestro país actualmente los EIA están siendo cuestionados. Se trata de una polémica que tiene varios enfoques y es atizada por sucesos de reacción y violencia como los ocurridos no hace mucho en Cajamarca por el fenecido proyecto Conga.
 

 
CQP ilustrará sobre el tema


 
A fin de ampliar sobre el tema, el Consejo Nacional ha coordinado con el reconocido experto Hamilton Mencher, Gerente General de la empresa Mondina, para que dicte dos conferencias magistrales en la sede del CQP el 26 de octubre y el 2 de noviembre, a las 18:00 horas. Las personas interesadas pueden llamar o escribir a los correos de nuestra institución para solicitar más información. Cabe destacar que Hamilton Mencher ha participado, desde 1992, en estudios ambientales y PAMAs para empresas privadas y estatales desde la frontera con Ecuador hasta Madre de Dios.

Tomado de Boletín Enlace químico N° 3

Urgen más recursos para desarrollar ciencia y tecnología


LA PALABRA DEL DECANO
 
Dr. Jorge Angulo Cornejo
Decano Nacional del Colegio de Químicos del Perú
 
Considero oportuno editorializar a partir de nuestro artículo de portada debido a la importancia que representa el tema para quienes desarrollamos ciencia y tecnología en nuestro país. En ese sentido, reitero mi malestar personal por la postergación de la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, tantas veces anunciado para este año, y coincido con otras voces autorizadas en que se necesita una entidad de este rango para gestionar y canalizar mejor los recursos destinados a la investigación científica e innovación tecnológica.

Pero este asunto va más allá de ofrecimientos incumplidos, dado que no se han implementado políticas de estado para garantizar el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación tecnológica; un tema crucial si queremos llegar a ser un país desarrollado, capaz de insertarse, competitivamente, en la economía mundial.

Se trata de un problema de varias aristas. Una de las más importantes, junto con la inexistente política tecnológica, es la ínfima partida para financiar la actividad científica del país, que no llega ni al 0,2% del PBI.

Otro aspecto del problema es la falta de suficientes cuadros de investigadores, reducido número de publicaciones científicas, falta de bibliotecas especilizadas y acceso a la información online a revistas y bibliotecas especializadas del mundo, falta de infraestructura y equipamiento de las universidades y centros de investigación. También lo es el actual marco normativo, el cual tiene serias incongruencias, pues con el fin de promover la CyT en las regiones, se asignan recursos del canon sin reparar en que los gobiernos regionales tienen una pobre capacidad de gasto.

Las consecuencias de tales incumplimientos, insuficiencias y desaciertos se reflejan en la nada envidiable ubicación que tiene el Perú en CyT: 106 de 142 países, según el World Economic Forum.

Hasta que no se solucionen estas carencias, la pretención de invertir para el 2016 4 mil 500 millones de soles será solo un sueño y seguiremos a la zaga. Mientras tanto, los académicos, y profesionales de ciencias esperamos la oportunidad para demostrar, a gran escala, lo que sabemos. En el Colegio de Químicos estamos seguros de que tenemos las condiciones necesarias para hacer grandes aportes por la transformación de nuestra patria.

Tomado de boletín Enlace químico N° 3
 

viernes, 12 de octubre de 2012

El Perú debe apostar por el cambio tecnológico

Es nuestra única herramienta para llegar a ser una economía desarrollada

 
El proceso de globalización de la economía y el paso hacia la era del conocimiento marcan la pauta de lo que será la nueva sociedad mundial y el Perú no tiene aún una política socioeconómica moderna como para ser considerado un país del tercer milenio. La clave del cambio no está en la exportación de materias primas sino en el desarrollo científico-tecnológico.
 
Los significativos ingresos que actualmente genera al país la exportación de minerales, por su alta cotización en el mercado internacional, no sirven para considerarnos una economía próspera, pues somos, en pleno siglo XXI, un país primario exportador y nuestro crecimiento no habría sido tal si China no hubiera irrumpido en la economía planetaria. Esa es nuestra realidad, y ahora que la misma China ha anunciado la desaceleración de su economía dicha realidad podría empezar a cambiar.

Nuestra prosperidad es pasajera, porque así lo es todo boom. Y si bien hemos podido capear los temporales de la crisis financiera internacional, por el crecimiento del mercado interno, ya los entendidos anuncian que la bonanza podría durar solo unos 15 años más. Ante ello, nos queda aprovechar la oportunidad para crear infraestructura productiva y plataformas científico-tecnológicas, de lo contrario nuestra nación podría tener un porvenir incierto.

Los peruanos ya lo sabemos por historia. Que no se repita lo del guano y el salitre. Ahora vivimos otro boom y la situación nos obliga a dar un giro completo a nuestra visión y convencernos de que sin mayor inversión en educación, investigación científica e innovación tecnológica no tendremos oportunidad. Estos son puntos insustituibles en una política en ciencia y tecnología que se precie de ser seria.

Se trata de pasar de expendedores de insumos a exportadores de productos con valor agregado. La gran diferencia entre países ricos y pobres estará marcada por esta característica. Y, sin ir muy lejos, algunos países sudamericanos ya transitan por ese camino.


Cambio tecnológico

Sin visión ni estrategia, y por supuesto decisión y compromiso en todas las esferas, el cambio no será posible, dado que no podrá sostenerse en el largo plazo. Se necesita visión para saber adónde llegar y estrategia para conseguirlo, pues el cambio tecnológico no es relevante, si no proporciona una ventaja competitiva o transforma una existente, de ahí que se tenga que dar condiciones a la universidad y a la empresa para realizar investigación científica dentro del marco de una verdadera política tecnológica.

Los países del sudeste asiático nos dan el ejemplo. Si no hubieran invertido en educación, CyT e I+D, no podríamos hablar hoy de los altos indicadores económicos de estas naciones; tampoco de las gigantescas corporaciones de la industria del transporte, informática y telecomunicaciones que hoy dominan el mundo.

A mediados de los años 50 del siglo XX el Perú tenía mejores proyecciones que Corea del Sur en el escenario internacional, pero mientras que el país asiático, cohesionado en torno a un proyecto político, apostó a conciencia por el cambio educativo y tecnológico; el nuestro se extravió por los vericuetos de la inestabilidad democrática y los desaciertos políticos que trajeron graves consecuencias.

Tenemos que aprender la lección y apostar por el cambio tecnológico. Nuestras autoridades de gobierno tienen que ir a la vanguardia.

Tomado de: Enlace químico 3 - Boletín oficial del CQP